Entre otras ocupaciones, me presenté al concurso de carteles del Escorial, pero esta vez no hubo suerte... Otro año será.
Hace ya unas semanas, se acercó a mí Ana Isabel, una alumna a la que no doy clase. Me dio esta flor y me dijo que aunque me sonara raro "había soñado conmigo". Al parecer en la ensoñación me regalaba una flor como esta y fue tan real que tenía la necesidad de hacerlo una vez despierta. A mí desde luego me encantó el detalle, muchas gracias.
Y aquí me acordé de mis amigas Sol y Carmen y el rico brownie que compartimos (la tarta de fresa para la próxima vez)
Buscando en la red sobre la Suede Pen he encontrado una página fascinante: Caligrafiar.
Últimamente me obsesionan dos cosas: la feria del libro y Marcel Duchamp. He visto un documental sobre su cuadro "Desnudo bajando una escalera" que me ha encantado y podéis ver aquí.
La suerte de tener buenas amigas, con buen gusto y sensibilidad creo que no tiene nombre...Ya está ahí comenzada, la historia que haya de proseguir.
Despertar es entrar en un sueño ya en marcha,
Venir desde el desierto puro del olvido y entrar, lo primero,
En nuestro propio cuerpo, recordarlo sin rencor,
Entrar a habitarlo y recuperar nuestra alma, con su memoria,
Y, nuestra vida, con su quehacer.
Entrar como en un capullo tejido por innumerables gusanos afanosos;
Retomar nuestro hilo en el capullo fabricado incasablemente por el gusano-hombre,
Hacedor de ensueños que se objetivan, fabricador de historia.
María Zambrano, Delirio y destino
¿Y si unas amigas te llevaran un abotonado jersey y...
una florida camiseta?
¿Y si un amigo te agasajara con una lámpara móvil "de diseño propio"?
¿Y si otros tantos se unieran y encima traen más regalos?
¡Muchas gracias! Fue maravilloso



Para finalizar mi tarde de sábado, García-Alix en el Reina Sofía...